Un día, cuando estaba anocheciendo por el campo, un cuervo
vio a lo lejos a un ciervo herido, el cual, a pesar de sus débiles fuerzas,
seguía avanzando hacia el lugar donde se encontraba su manada. El cuervo se
acercó y le dijo:
¿Por qué te empeñas en seguir si no puedes?
A lo que el ciervo contestó...:
Porque aunque débiles sean mis fuerzas jamás encontraré
razón para detenerme.
Moraleja:
Nunca juzgues a las personas por lo que
aparentan.
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